La acción humana
- 11 nov 2017
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¿Cómo surgen los sentimientos? Aquí la explicación...

LA ACCIÓN HUMANA
La acción humana supone una decisión libre de la voluntad, motivada por una intención que puede ser más o menos emocional. En la acción se puede distinguir una intención que es el resultado de un juicio querido de la razón, acerca de la convivencia de actuar o no, y afectado a su vez por los sentimientos, entendimiento, voluntad y afectividad.
La intención marca la meta, el resultado o consecuencia pretendida con la acción. Cada acción se produce en un momento, en un lugar y bajos factores que pueden afectar a la misma y, por tanto, a su juicio ético.
Toda acción humana tiene como resultado consecuencias más o menos previsibles, que aunque ya no forman parte de la acción en sí, en la medida en que son resultado razonablemente previsible de la misma, pueden haber sido consideradas por quien actúa.

Las consecuencias de toda acción tienen implicaciones sobre otras personas y otros seres y sobre las reacciones de que esas personas o cosas tienen sobre el que actúa.
LA ACCIÓN HUMANA Y SU ANÁLISIS ÉTICO
El juicio ético de una acción, debe ser considerada en sí como una decisión, la intención que la motiva, las circunstancias que la rodean y las consecuencias que ésta provoca.

El resultado de la acción no es sólo externo y extrínseco, también existe un resultado interno o intrínseco en el agente que toma la decisión.
LA ACCIÓN HUMANA Y LOS SENTIMIENTOS
La afectividad, o dimensión psico-afectiva abarca el complejo mundo de los sentimientos, los afectos, las emociones y los estados de ánimo. Todos estos dinamismos son propios de la persona, y aunque en un sentido análogo se habla de sentimientos en los animales, la afectividad humana es singular por estar unida a la capacidad de reflexión y a la voluntad libre.
Se descubren en la persona tendencias sensoriales, una inclinación a captar y percibir lo que impresiona a los sentidos externos (sensaciones) e internos (percepciones). En el nivel intermedio se encuentra la afectividad, y que se ubica entre lo material y lo inmaterial, entre lo corporal y lo psicológico, aparecen en el ser humano otras inclinaciones que por ser distintas a las sensoriales pueden ser denominadas como tendencias sensibles o sentimientos.

El sentimiento como «estado afectivo del ánimo producido por causas que lo impresionan vivamente». El entusiasmo ante un nuevo proyecto, el temor a una posible decisión en la organización, la alegría provocada por un acontecimiento positivo inesperado el desánimo que genera la ausencia de unos resultados esperados.
Las tendencias sensibles como «pasiones» constituyen una acepción del sentimiento que pone el énfasis en la intensidad de la vivencia afectiva. Los afectos constituyen toda una gama extensa de sentimientos que experimenta la gente, abarca tanto emociones como estados de ánimo.
Las emociones que son sentimientos intensos que se dirigen hacia algo o alguien son reacciones hacia un objeto; mientras que los estados de ánimo son sentimientos menos intensos que las emociones y carecen de estímulos contextuales.
Por otro lado, el enfado es un tipo de emoción (sentimiento intenso) que se dirige a un sujeto u objeto específico (el compañero). Y que puede provocar distintos tipos de conducta como reacción: la venganza, el distanciamiento,o, por qué no decirlo, el perdón. En cambio, el estado de ánimo con el que se llega al trabajo (entusiasmo, desánimo, ilusión) no tiene por qué estar motivado por un único factor y, sin embargo, influye también en el comportamiento.
¿SABÍAS QUÉ?
Los sentimientos son irracionales: los deseos y los impulsos. El deseo es denominado también como apetito concupiscible (tendencia de la voluntad hacia los bienes materiales), y el impulso como apetito irascible (propenso a irritarse o enfadarse).

BIBLIOGRAFÍA
Guillén Parra Manuel. ÉTICA EN LAS ORGANIZACIONES. Madrid-España. Editorial: Pearson Educación S.A. 2006.

























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